Presentación

“Aquello que no aparece en los medios de comunicación no existe”. Con esta frase lapidaria que alguien dijo refiriéndose al papel que representan los medios de comunicación de masas en nuestra sociedad, apabullan al común de los mortales desde teóricos de la comunicación hasta estudiantes de primero de Periodismo deslumbrados por el descubrimiento de lo trascendente de su futura profesión. Cualquier persona que recuerde de su época escolar lo que sentenció un tal Descartes exclamará con cierto fastidio: “¡Vaya!, ahora no sólo tenemos que pensar para existir, además ¡hay que aparecer en los periódicos!”. Y aún se queda corto porque no basta con los “papeles”; están también la radio, la televisión, el cine, la publicidad y esa para algunas personas aún extraña red virtual bautizada con el nombre de Internet.

Todo lo anterior nos puede parecer excesivo. Y lo es: no ha llegado el día en que tengamos que dotarnos de identidad registrando nuestro nacimiento en un canal de televisión. Afortunadamente, nuestra realidad como seres vivos sigue dependiendo de los latidos y dictados del corazón, tanto biológicos como líricos. Ahora bien, lo que es exagerado para el individuo en particular puede no serlo cuando se junta con otros y crea un grupo, sobre todo si el grupo se va a dedicar al trabajo social. Entonces la máxima del principio sí puede llegar a pesar como una losa. Descuidar los aspectos relacionados con la comunicación restará eficacia a su trabajo y puede que a largo plazo le aboque a un requiescat in pace.

De esto vamos a hablar, de asociaciones y de medios de comunicación de masas. No teorizaremos sobre la comunicación, ni sobre el asociacionismo, ni sobre la función de ambos en la sociedad. Ni siquiera sobre sus relaciones mutuas. No elaboraremos hipótesis, tesis, ni graves definiciones conceptuales. Nuestro objetivo es más modesto. Nos vamos a conformar con acercar a las asociaciones ese mundo de la comunicación de masas, tan aparentemente lejano e inaccesible, y ver la importancia que tiene en el desarrollo del trabajo asociativo. Igualmente, intentaremos comprender cuál es la forma en que actúan cotidianamente los medios de comunicación y eliminar el miedo, la reticencia o la desconfianza que generan. Como último objetivo, procuraremos dotar a las asociaciones de los conocimientos básicos que faciliten recursos suficientes para elaborar su propio material informativo y acceder con él a los medios de comunicación de masas.

Los dos protagonistas de nuestra historia son plurales y variados. Los grupos, asociaciones y colectivos sin ánimo de lucro en los que trabajamos son muchos y muy diversos. Les diferencian sus objetivos, su modo de organización, su tamaño, su capacidad económica... pero la mayoría suele compartir una serie de problemas entre los que encontramos las trabas para dar a conocer lo que critican, proponen y hacen. Por otro lado, los medios de comunicación de masas componen un vasto territorio, no menos dispar, con sus particularidades, sus virtudes y sus miserias. Asociaciones y medios de comunicación son parte de una misma realidad social y entre unas y otros se establece una agridulce relación no exenta de dependencias mutuas.

Conscientes de todo ello, hemos optado por realizar un manual ajustado a las demandas elementales de una asociación estándar. Habrá aspectos que servirán a cualquier grupo, pequeño o grande, otros responden a modelos ideales de difícil aplicación inmediata. En cualquier caso, veremos ideas, pistas, propuestas que van a requerir la visión crítica de cada participante y un esfuerzo de adaptación a las necesidades de su entidad. En lo tocante a los medios de comunicación de masas, nos centraremos en la prensa escrita, la radio, la televisión e Internet. Consideramos que, por sus características, son los que más posibilidades brindan al movimiento asociativo.

El contenido que os ofrecemos es una adaptación del libro “¡Oh, cielos!, ¡periodistas!” de Xabier Bañuelos, editado por el Área de Relaciones Ciudadanas del Ayto. de Bilbao.


 

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