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Ideas a erradicar

El Equipo Claves (1994) nos habla de tres ideas que hemos de erradicar si queremos iniciar con garantías cualquier proceso comunicativo: que la comunicación es espontánea y natural, que es un proceso sencillo y que hay cosas que ya se saben o que se sobreentienden.
En primer lugar, la naturalidad y la espontaneidad en comunicación es, como nos dicen los autores, una verdad a medias. Efectivamente, la comunicación viene precedida de un trabajo de construcción de lo que queremos comunicar y del modo en que vamos a hacerlo. ¿Cuántas veces nos ocurre que no sabemos lo que queremos decir o que no sabemos cómo decirlo? Esto es más evidente si se trata de comunicar algo embarazoso o si va a tener trascendencia pública. Por lo tanto, la comunicación se construye, y más si nos referimos a la comunicación externa en una asociación. Para ello se necesita esfuerzo, voluntad de comunicar y formación para controlar los diversos elementos que intervienen.

En segundo lugar, la comunicación es un proceso complejo donde actúan multitud de aspectos que, si no se controlan, pueden frustrar cualquier intento de llegar al exterior con el mensaje.

En tercer lugar, que los demás saben y nosotros sabemos es un tópico: “sí hombre, ya me entiendes”; “pues no -contesta la otra persona- si no me lo explicas no sé de qué me hablas”. Pocas cosas hay en comunicación tan peligrosas como sobrentender, o creer que quien ha recibido el mensaje tiene que adivinar el pensamiento, que viene a ser parecido. Esto es más peligroso cuando se quiere transmitir una información a un público numeroso y heterogéneo que sólo comparte con el grupo los códigos normalizados en una sociedad. Para tener éxito como comunicadores y comunicadoras, uno de los principios de cabecera es hacer explícito aquello que se quiere transmitir, reiterando y aclarando las veces que sean necesarias para evitar malentendidos.

Factores para una buena comunicación


 

 

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