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La comunicación mediática

En el ámbito de la comunicación externa vamos distinguir dos tipos: directa y mediática. La directa es la que se produce entre emisor y receptor, quien lanza el mensaje y quien lo recibe, sin intervención de terceros, ya sean técnicos o humanos. La segunda, la comunicación mediática, se produce cuando el mensaje es trasladado del emisor al receptor por un intermediario. Estos mediadores pueden ser muy variados, desde una octavilla hasta un gabinete de prensa o un canal de televisión que retransmite por satélite.

Comunicación directa y mediática tienen ambas sus pros y sus contras. Podemos decir que lo que en una son ventajas se transforman en inconvenientes en la otra.

Comunicación directa

A favor

En contra

Comunicación mediática

A favor

En contra

Medios “mediáticos”

Podríamos pensar, por lo que vamos diciendo, que radio y televisión, especialmente en lo que se refiere a sus programas en directo, tienen más de comunicación directa que mediática. No le falta lógica, sobre todo si pensamos en algunos programas de televisión donde el espectáculo está por encima de cualquier otra consideración y los contenidos importan poco; o en esos programas de radio a micrófono abierto que se basan en la participación de los y las oyentes. Sin embargo, pocas cosas en radio y menos en televisión se dejan al azar o a la improvisación. Nos asombraría saber cuántas de las charlas, llamadas, apariciones y acontecimientos aparentemente naturales frente a cámaras y micrófonos han sido cuidadosamente preparadas. Y muchas veces, precisamente, para que parezcan naturales. Pero nos basta una pregunta para ver cómo radio y televisión son menos espontáneas de lo que parecen: ¿quién no piensa dos veces lo que va a decir y cómo va a expresarlo si sabe que está siendo enfocado o que va a salir a las ondas para ser escuchada por miles de personas?

El tríptico, el cartel, el panfleto, la octavilla, han sido lo medios más habituales usados tradicionalmente por el movimiento asociativo. Por poco dinero pueden ser elaborados y controlados directamente por el propio grupo y resultan muy útiles usados de manera inteligente sabiendo cómo diseñarlos, a qué público dirigirlos y en qué momento y para qué emplearlos. Las asociaciones con cierta experiencia tienen pericia para explotar estos recursos comunicativos. Pero cada vez más estos medios se quedan cortos; su alcance es muy limitado y se impone dar un salto a otros instrumentos con mayor capacidad de difusión: los medios de comunicación de masas.


 

 

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