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La
selección
En la selección del personal contratado suele ser bastante común el que los criterios "afectivos" pesen más que los "profesionales" dándose situaciones que degeneran en conflictos dolorosos para todos y todas. Cuando, ante la necesidad de contratar a una persona para un puesto de gestión, administración o coordinación, se opta por aquel o aquella que lleva tiempo como voluntario en la Entidad, que está en una situación personal difícil porque no tiene trabajo, pero que no reúne las características del perfil profesional requerido, se estará haciendo un flaco favor a la Entidad, porque el trabajo no será bien realizado, a la persona elegida porque caerá en una tensión constante ante su incapacidad para realizar las tareas encomendadas, y al resto de los miembros de la Entidad, porque les obligará a decantarse por dejar la Entidad o hacer saltar el conflicto.
Por otra parte, cuando alguien que ha sido voluntario o voluntaria pasa a ser contratado se suele crear una situación poco clara en la que el resto de las personas de la Entidad exigen a éste que dedique más tiempo y empeño.
Por tanto, se deben plantear las relaciones con absoluta claridad, ofreciendo unas condiciones dignas a voluntarios y contratados, pero exigiendo igualmente, que se cumplan los distintos compromisos acordados con cada uno o una.
Para ello, lo mejor es sentarse y escribir el perfil que debe tener la persona que estamos buscando para que pueda desarrollar bien la tarea que le encomendemos.
Modelo de perfil de puesto (pdf 15kb)
Así mismo, escribiremos también las condiciones laborales que ofrecemos, y pasaremos a abrir un plazo de presentación de candidatos y un período de entrevistas previas a la elección de la persona más adecuada.
En resumen, mediante un proceso objetivo y transparente todos saldremos ganando.