La información

Elaborar un texto informativo requiere conocer su técnica. Cada género tiene sus propias particularidades pero hay una serie de características generales aplicables a todos ellos que es lo que llamaremos estilo periodístico. Visto éste, pasaremos a desarrollar el estilo propio del género informativo para prensa escrita. ¿Por qué elegimos el género informativo escrito? Porque consideramos es la forma más simple, llana y clara de escribir y que su dominio sirve de base para saltar posteriormente a cualquier otro género. Además, creemos que es la forma de enfrentarse a la información que más va a acercar a la asociación a los medios de comunicación.

1.- Estilo periodístico

El estilo periodístico sustenta su manera de hacer en un principio: eficacia informativa con la menor cantidad de recursos, es decir, escribir bien, rápido y breve, sin usar un minuto más ni una palabra más de las necesarias para transmitir eficazmente el mensaje. Esto nos lleva inexorablemente a primar siempre la calidad frente a la cantidad.

Para conseguirlo pueden seguirse las pautas que exponemos a continuación.

  1. Corrección. La rapidez y la brevedad no han de renunciar a la corrección sintáctica y gramatical. Un texto incorrecto dificulta la comprensión. Desde la última coma hasta la última tilde deben estar en su sitio. Ahora bien, corrección no es sinónimo de pedantería ni de uso de palabras incomprensibles; la corrección se consigue usando un habla coloquial culta, es decir, escribir como se habla pero con más rigor en la construcción de las frases y evitando muletillas.
  2. Lenguaje no literal. La forma es tan importante como el fondo en un texto informativo, pero como herramienta comunicativa no como creación literaria. La forma debe ser impecable desde el punto de vista comunicativo, es decir, debe transmitir el mensaje con tal eficacia que el o la periodista no necesiten variarlo para publicarlo, pero a la vez, debe ser tan neutro en su estilo que no sea necesario respetar su literalidad permitiendo al o a la periodista cambiar lo que estimen necesario. La literalidad sólo debe existir para las citas textuales.
  3. Concisión. La concisión implica primar la calidad sobre la cantidad, es decir, saber qué es lo importante y tener precisión en el lenguaje. Los cuatro trucos más eficaces para la concisión son: pararse a pensar lo que se va a escribir y cómo hacerlo, usar frases cortas que sigan el orden gramatical lógico (sujeto, verbo y predicado), elección certera de las palabras y sencillez.
  4. Claridad. Un texto periodístico que no se entienda por el común de la gente no sirve. La claridad en la exposición y el uso de palabras corrientes son condiciones indispensables. Hay que procurar no romper la secuencia de lectura con paréntesis o subordinadas superfluas, no hay que abusar de metáforas y de otras figuras literarias, hay que presentar los hechos de manera ordenada, los términos técnicos y los pertenecientes a jergas se usarán con prudencia y explicando lo que significan, se huirá de vulgarismos y del enrevesado lenguaje administrativo, se dará prioridad a las formas verbales activas frente a las pasivas y se evitarán gerundios y tiempos verbales poco usuales. Y ha de tenerse presente que siempre hay, por lo menos, dos maneras de decir lo mismo, ante las cuáles ha de elegirse la más sencilla.
  5. Captación del interés. Si no se capta la atención del público el texto no será leído y el esfuerzo habrá sido en balde. Algunas cosas que se pueden hacer para atrapar a las y los lectores son: a/ estructurar bien el texto, con un principio fuerte, llamativo, y un final que cierre el relato de una manera contundente; b/ frases bien construidas para que el lector y la lectora no se pierdan durante la narración; c/ dotar de ritmo al relato, por ejemplo, alternando la extensión de las frases; y d/ incluir acción, es decir, debe parecer que lo que se relata está ocurriendo: no es lo mismo “una pancarta de protesta fue desplegada por la asociación X frente a la embajada de Y” que “la asociación X desplegó una pancarta de protesta frente a la embajada Y”. En ambas frases el contenido es el mismo, pero el orden de la segunda, el sujeto de la acción en su lugar y el verbo en forma activa le dan más fuerza y energía.
  6. Rigor. No sólo hay que tener tino en la elección del lenguaje, hay también que ofrecer una información rigurosa empleando correctamente términos y conceptos. Una queja frecuente de las asociaciones es que las y los periodistas no saben de los temas de los que informan y son capaces de confundir el efecto invernadero con el agujero de la capa de ozono o estar enfermo de sida con ser seropositivo. El rigor exigible a los y las informadoras comienza por la propia asociación haciendo correctamente el trabajo previo, que no es otra cosa que facilitar la información correcta de la manera adecuada.
  7. Lenguaje de producción colectiva. El lenguaje periodístico no es obra de autoría única. Lo que finalmente aparece publicado es fruto, normalmente, del trabajo colectivo. Un mismo texto puede haber pasado por varias manos. Veamos. Un periodista es enviado a cubrir una rueda de prensa. Vuelve a la redacción, escribe un texto listo para la publicación y se va a casa porque ha terminado su jornada. Por la tarde, ocurre algo relacionado con el asunto tratado en la rueda y la responsable de la sección decide dar el asunto a otra periodista que revisará el texto de su compañero. Aprovecha un buen trozo pero reescribe otro ya que ha consultado con nuevas fuentes. Entrega el texto pero resulta que cuando la jefa de redacción ve el título no le convence y lo cambia. Ya está listo, ahora sí, para publicarse. ¿Seguro? Pues no, porque a última hora ocurre otro acontecimiento que obliga al responsable de cierre a hacer espacio para que entre lo nuevo, lo cual implica recortar el artículo sobre la rueda de prensa a la mitad. ¿Puede alguien decir quien es el autor o la autora de la noticia finalmente publicada. Con más o menos retoques esto es lo que puede ocurrir con la nota de prensa que enviemos al medio. Y esto no es necesariamente negativo si quien lo rehace respeta el contenido. Ahora bien es cierto que cuanto más cercano esté el texto final al inicial, mejor para la entidad; y para ello, cuanto mejor se escriba la nota, más posibilidades hay de que se respete su integridad. Pero, en todo caso, insistimos, la asociación habrá de evaluar no la forma como ha sido redactada por el medio (ver lenguaje no literal), sino su contenido.
  8. Lenguaje mixto. Los medios combinan la letra o la palabra con otros lenguajes que sirven para facilitar la comprensión del mensaje: es lo que se denomina metalenguaje o elementos metatextuales. Estamos hablando, por ejemplo, de cuerpos de letra más grandes para los titulares, de diferentes modulaciones de voz en radio o del empleo de las imágenes en la televisión. Por ejemplo, si la asociación elabora una nota de prensa, conviene que destaque el título con un tamaño mayor y en negrita y que deje doble espacio entre los párrafos.

2.- Estilo informativo

“La información, en sentido estricto, no incluye opiniones personales del periodista ni, mucho menos, juicios de valor. Por tanto, se hace incompatible generalmente con la presencia de la primera persona del singular o del plural”. Esta cita del periodista Álex Grijelmo (1997) recoge la característica principal del estilo informativo. Ahora bien, no es ésta la única. Combinadas con las ya vistas para el estilo periodístico, vamos a destacar cinco más.

  1. Precisión. Si en el estilo periodístico veíamos necesario el rigor y la elección certera de los términos, el estilo informativo nos va a exigir, asimismo, precisión. Y la precisión supone utilizar el término adecuado en el lugar idóneo y con el significado exacto.
  2. Densidad. Al elaborar un texto informativo hay que ir al grano. No se justifican divagaciones: hay que decir lo que hay que decir, ni más ni menos.
  3. Exactitud. Todo lo que se diga debe ser cierto y debe poderse contrastar. No se debe mentir, ni decir verdades a medias, ni extender rumores. Hay que tener en cuenta que, normalmente, es noticia lo que ha ocurrido o está ocurriendo y no lo que podría ocurrir. El uso, por tanto, de potenciales y condicionales ha de ser muy cuidadoso y sólo se justifica si se tiene una base sólida en la que apoyarse; si no, es mejor callar y aguardar. Una buena fuente, y la asociación ha de aspirar a serlo, es la que facilita información abundante, bien elaborada y veraz.
  4. Captación del interés. Frases bien construidas, ritmo y acción son también elementos aplicables al estilo informativo, pero, sin embargo, va a tener su propia forma de estructurar el relato a través de las técnicas de las 5W y de la pirámide invertida.
  5. Naturalidad. No forzar la expresión, narrar sin sofisticaciones lingüísticas ni barroquismos.
    Como complemento a estos rasgos, daremos dos recursos importantes en la información: la atribución a fuentes y las citas textuales. No se debe acudir a opiniones propias, pero sí se puede informar sobre opiniones ajenas, y si las fuentes que emiten las opiniones son fiables y tienen autoridad, perfecto. Se reproducirá entonces entre comillas lo que la persona o institución haya dicho y se hará la correspondiente cita nombrando a la fuente. También es útil recurrir a fuentes cuando se ofrecen datos.

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