La radio

Es un medio excelente para las asociaciones. La diversidad de su programación, la cantidad de horas de emisión que tiene que llenar, su gran vocación de servicio y su heterogéneo público hacen de la radio un medio muy accesible al mundo asociativo. Además, su popularidad y gran audiencia, su cercanía a la ciudadanía y su credibilidad la convierten en una buena aliada.

1.- Características

  1. Usa lenguaje sonoro. La radio se expresa a través del sonido, en cuatro palabras: la radio se escucha.
  2. Es un medio caliente. La radio es rápida, ya que gracias a su simplicidad técnica puede llegar con celeridad al lugar donde está aconteciendo la noticia; es inmediata, pues puede transmitir en directo en cualquier momento; y es continua, emite las 24 h. del día sin interrupción.
  3. Es cercana. Porque llega con facilidad al público, basta tener un barato aparato receptor y las ondas llegan gratuitamente; porque su estilo es llano, directo, cotidiano; y porque permite un grado de participación de la audiencia superior a cualquier otro medio.
  4. Su mensaje es perecedero. Hasta hoy, la palabra hablada no permanecía más que en el archivo sonoro de las propias emisoras o en alguna audioteca, pero en la actualidad, Internet y los podcast comienzan a cuestionar su volatilidad..
  5. Es ligera. Media hora de informativo puede equivaler en palabras a las contenidas en una página de periódico.

2.- Tipos de radios y de programas

El nivel de especialización de las emisoras de radio no alcanza el de los medios escritos ni el de los canales de televisión por satélite o por cable. Por lo menos en España. A lo sumo, hay emisoras que ofrecen 24 horas de música o de noticias, pero poco más. Lo que sí cabe destacar es que, como ocurre con la prensa, hay emisoras locales, regionales, etc., y lo dicho para ella vale también para la radio.

La variedad viene a través de la programación. Cada emisora divide su tiempo de emisión en programas de una determinada duración, y los hay de casi todos los pelajes y colores. Junto con los programas, algo importante a tener en cuenta es la franja horaria de emisión, es decir, en qué momento del día se emiten. Cada programa tiene su público pero cada franja horaria también. Se pueden escuchar magazines donde se habla un poco de todo o espacios específicos de deportes, política, viajes o cultura. Igualmente, hay colectivos sociales que escuchan mayoritariamente la radio a una hora y no a otra, y el perfil tipo del o de la radioyente nocturna es diferente al de la matutina. También hay que saber que, como ocurre con la prensa, la audiencia de radio es bastante fiel y quien sintoniza una emisora no suele cambiar. Por lo tanto, ¿dónde colocará la asociación su mensaje? Como venimos diciendo, depende del público al que se dirija habrá de orientarse hacia un programa u otro, pero eso sí, en el mayor número posible de emisoras.

3.- El lenguaje y el estilo en la radio

La radio usa un lenguaje sonoro que combina voz, música, silencio y efectos; a pesar de la apariencia, gran parte de lo que oímos no está improvisado, está redactado sobre un guión; redacción, por cierto, que tiene estilo y normas propias. Sin embargo, la mayoría de las veces que la asociación acceda a este medio, lo va a hacer a través de la entrevista y nunca va a tener que elaborar un guión. Por otro lado, la información escrita que enviemos a este medio puede ser igual a la que enviemos al resto, documentación incluida, porque en el caso de tener interés en difundirla una de dos, o adaptan el texto enviado o llaman a la asociación para charlar con ella, que será lo más probable.

Vamos entonces a dar una serie de pistas para hablar en radio, lo cual servirá para enfrentarse a una entrevista y llegar con eficacia a las y los oyentes.

  1. Naturalidad. El público puede llegar a excusar la pedantería escrita pero no consiente la hablada. Antes se justifica un error gramatical que la afectación o la sofisticación en el decir. Hay que usar lo que denominamos “habla coloquial culta”. Y hay que ser especialmente cuidadosos porque mientras un error escrito se corrige con una segunda lectura antes de enviarlo al medio, un error en radio queda ahí, aunque se rectifique a continuación. Si ocurre, lo más elegante que se puede hacer es pedir disculpas y seguir.
  2. Comprensibilidad. El discurso se debe construir para que todo el mundo lo entienda, y eso se consigue con un lenguaje llano y unos códigos comunes.
  3. Claridad. El mensaje en radio es fugaz, no podemos volver atrás y ver qué se dijo. Una frase que no se entienda no sólo arruina su contenido, además pone en peligro a las que vienen después, ya que los esfuerzos del y de la oyente por saber lo que se dijo les harán perder la atención. Para hablar con claridad primero tenemos que saber lo que queremos decir y, después, decirlo pausadamente, vocalizando bien, con una entonación variada que ponga el acento en las partes más destacables del mensaje, usando frases breves y sencillas y, allí donde se considere oportuno, reiterar lo dicho, pero sin cansar.
  4. Ritmo. Un discurso monocorde es tedioso, y quien se aburre deja de prestar atención. Cambiar la entonación, alternar momentos de diversa intensidad, combinar frases cortas con frases un poco más largas, incluir breves pausas y silencios, son instrumentos que ayudan a dar un ritmo variado al discurso.
  5. Actitud. La actitud del o la hablante influye directamente en el receptor. Una actitud agresiva, condescendiente, áspera, cortante o excesivamente desenfadada puede poner a la defensiva a la audiencia y predisponerla en contra del mensaje; una actitud serena, respetuosa y amistosa, aunque sea crítica, hará reaccionar positivamente al receptor.
  6. Intensidad variable. El discurso radiofónico no es una arenga, ha que tener momentos de alta intensidad de contenidos o emotiva pero también hay que dejar espacio al relax.
  7. Preparación. Los tiempos en radio son siempre limitados. Por ello, antes de comenzar a hablar es conveniente saber lo que se quiere decir y hacerse un esquema mental de cómo y cuándo decirlo. Es útil seleccionar una o dos cosas importantes y tener la habilidad para decirlas al principio, en el centro y al final. Es normal comentar los temas a tratar con quien conduzca el programa. Asociación y periodista mostrarán sus intereses siendo posible llegar a una suerte acuerdo de mínimos sobre lo que hablar.
  8. El final. Hay que cuidar el final de cada oración: es lo que perdura y sirve de puente a la siguiente. Un final mal construido deja a quien habla fuera de lugar. Además, hay que prever el final de la entrevista y guardar un as en la manga o, simplemente, un colofón que deje buen sabor de boca en quien escucha.
  9. Redondear. Los números son siempre difíciles de captar por lo que hay que redondear. No se falsea la información si se dice “casi un millón” en lugar de “novecientos ochenta y seis mil trescientos cuarenta y cuatro con siete”. También da mejor resultado decir “la mitad” que “el 50%”.

4.- Aspectos a tener en cuenta

  1. La radio suele a ratos oírse y a ratos escucharse. Normalmente, está puesta como acompañante mientras se desarrollan otras actividades a las que también hay que prestar atención, incluso más que a la radio. Para que alguien deje lo que está haciendo y dirija las orejas al receptor, algo significativo ha tenido que ocurrir, o mejor: oír. No podemos controlar la atención ajena pero sí podemos presentarnos con claridad, enunciar de qué se va a tratar y poner de manifiesto el porqué es importante; todo ello brevemente, hablando sin prisas y con un tono agradable. Pero no acaba aquí el asunto, porque se estima que a los 8 minutos la atención del oyente disminuye, por lo que habrá que guardar varios triunfos para sacarlos a lo largo de la conversación y que el interés no decaiga.
  2. La participación en radio favorece el contacto personal con las y los periodistas dado que, o hay que desplazarse a los estudios conociéndoles personalmente o se mantiene una conversación por teléfono. Esto es bueno para la asociación porque, si la entrevista ha ido bien, no es difícil que se genere una relación entre asociación y periodista que predisponga a éste a contar con aquélla en nuevas ocasiones.
  3. Miedo al micro. Uno de los fenómenos más comunes entre los miembros de las asociaciones es el “síndrome del micrófono asesino”, que se manifiesta, con síntomas de parálisis y enmudecimiento, como un terror casi visceral a este inocente aparatejo que lo único que hace es conectarnos con el mundo. Y no es para tanto. Un estudio de radio suele ser un lugar agradable donde no hay más gente que el invitado, el conductor del programa y el técnico, que está detrás de un cristal y molesta poco. Hay que plantearse la entrevista como una charla, sin ansiedad. El mejor consejo es: respirar hondo, tranquilizarse un poco y dejarse llevar por la o el periodista, que no es ningún ogro. Además, es el primer interesado en que todo vaya bien, por lo que seguramente se esforzará en servir de apoyo a la persona entrevistada. La experiencia dice que a los diez minutos de entrevista el entrevistado se ha olvidado de que está en la radio, a los quince no hay quien le calle y a los veinte quiere hacer él el programa.

 

La estructura de una radio
Proceso de producción de la noticia en radio