Introducción

Los y las profesionales independientes, también denominados trabajador o trabajadora autónoma, son personas que ejercen una actividad económica por su por cuenta propia (en el caso de personas con contrato laboral, se dice que trabajan por cuenta ajena) y que establece una relación mercantil con una entidad empleadora (en nuestro caso, la entidad empleadora sería una asociación).

El desarrollo de una actividad económica como profesional independiente, implica para la persona:

  • Su inscripción y/o alta en la Seguridad Social, en el Régimen Especial de la Seguridad Social de Trabajadores Autónomos en Tesorería Territorial de la Seguridad Social, en los treinta días naturales siguientes al inicio de la actividad.
    El o la profesional independiente está obligada a cotizar desde el primer día del mes en que inicia su actividad, y es responsabilidad de él o ella el darse de alta en el Régimen de autónomos, ya que la empresa (en nuestro caso la asociación) no cotiza por él o ella a la Seguridad Social (como en el caso del contrato de trabajo laboral). Y tampoco se le pagará indemnización cuando termine el contrato, ni finiquito, ni vacaciones, ni bajas.
    La obligación termina el último día del mes en que el o la trabajadora finaliza su actividad por cuenta propia, siempre y cuando comunique su baja dentro de plazo.
    Es importante, por tanto, que el trabajador autónomo no olvide comunicar a la Tesorería General de la Seguridad Social su cese en la actividad, dentro de los 6 días naturales siguientes a dicho cese.
  • Darse de Alta en el Impuesto de Actividades Económicasen la Delegación de Hacienda correspondiente.