Introducción

Desde comienzos de la época moderna han existido movimientos ciudadanos que han intentado dar respuesta a necesidades propias o ajenas, y que se han caracterizado por la vida asociativa y por su sensibilidad hacia los derechos humanos. Estos movimientos sociales han ido derivando en la constitución de grupos organizados de ciudadanos y ciudadanas, concienciadas y comprometidas en una serie de cuestiones que afectan a su vida cotidiana o a problemas básicos de la sociedad. Este amplio movimiento ciudadano ha experimentando en los últimos años un crecimiento notable y constante a lo largo del último cuarto del siglo XX.

El mundo asociativo existe porque hay personas que han decidido juntarse y sacar adelante un proyecto común, ya sea para satisfacer determinado tipo de intereses particulares, ya sea para dar respuesta a necesidades descubiertas de interés general.

Como resultado, existen en nuestro entorno una amplia y diversa serie de asociaciones y colectivos de todo tipo, que dinamizan la participación de las personas en su entorno próximo, facilitan canales de integración en la vida social y colaboran, además, en la resolución de necesidades concretas desde programas y estrategias diferenciadas. Este espacio social nace de la iniciativa de los propios ciudadanos y ciudadanas, que deciden implicarse activamente en la mejora de la calidad de vida y el desarrollo de la Comunidad, de una forma organizada y desinteresada. El voluntariado forma parte de dicho espacio, y se da cuando además de todo lo anterior existen unos planteamientos solidarios.

Todas estas entidades contribuyen a mejorar la calidad de vida de la sociedad y se caracterizan por ser entidades abiertas, dispuestas a acoger a cualquier persona interesada en los fines de dicho proyecto asociativo. En este sentido, los movimientos asociativos son una escuela de participación, de trabajo en equipo, de aprendizaje continuo y de contribución a la mejora social.

Estas organizaciones son vitales para el desarrollo social, no sólo por los problemas a los que dan respuesta, sino sobre todo por la madurez democrática que comportan, por hacer efectivo el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a participar.